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Fachada del Maximilianeum

Inicialmente el Rey Maximiliano II creó la Fundación Maximilianeum con el objetivo de reclutar para el servicio público a los alumnos bávaros con los mejores resultados en el Abitur (certificado que se obtiene al finalizar el instituto). Para ello les facilitaba –independientemente de su condición y del patrimonio de sus padres– unos estudios sin preocupaciones en Múnich. En la actualidad, los becarios ya no están ligados a una posterior incorporación al servicio público, pero permanece la idea de cubrir sus necesidades de alojamiento y manutención durante los estudios.

Precisamente, la base de esta ayuda es la provisión de alojamiento y comida gratuitos en el Maximilianeum, edificio ubicado en un alto sobre el Isar, no muy lejos del centro de la ciudad ni de la Universidad. El equipo de la cocina se encarga del bienestar físico de los estudiantes. El día en el Maximilianeum comienza con un desayuno buffet; ni siquiera los menos madrugadores deben salir de casa con hambre. A mediodía tiene lugar una comida en común, mientras que por la tarde, también los que no pudieron volver de la Universidad para comer disponen de comida caliente. Las comidas de los domingos y los menús de las diversas ocasiones solemnes que tienen lugar a lo largo del año representan auténticos puntos álgidos culinarios.

Cada becario se aloja en una habitación individual amueblada (de media unos 12 m2), que en la mayoría de los casos está provista de aseo, teléfono, red local interna y conexión a internet. Se permite la libre distribución de los muebles para que cada uno se instale cómodamente entre sus cuatro paredes. Por su parte, el personal de limpieza se encarga periódicamente de que todo esté en orden en las habitaciones.

 
 
  Habitación en el Maximilianeum
Biblioteca

Además, la biblioteca, la sala de ordenadores y una fotocopiadora están a disposición de todos los estudiantes. Las salas comunes –para el tiempo libre– se completan con dos salas de televisión, el salón de música con dos pianos de cola y el sótano para fiestas.

La Fundación también promueve las estancias en el extranjero de sus becarios, que pueden participar en un intercambio con las escuelas universitarias de Oxford, el Colegio Ghislieri de Pavía, la Escuela Normal Superior de París o la Universidad de Salamanca. Actualmente la decisión de pasar un año de sus estudios en Oxford goza de predilección entre los estudiantes del Maximilianeum.

Los alumnos de intercambio que vienen a Múnich a pasar un año disponen de los mismos servicios que los becarios de la Fundación (más información: Responsable de Extranjeros).

También en Múnich la Fundación brinda a los estudiantes la posibilidad de ampliar su conocimiento de idiomas, puesto que ofrece cada semestre varios cursos que, según el interés de los alumnos, abarcan desde inglés y francés, pasando por español e italiano, hasta ruso, japonés o árabe.

Una vez al año –por tradición la última semana de las vacaciones de primavera–, los alumnos realizan un viaje de estudios de una semana de duración a una región europea de interés. Además de conocer la cultura a través del arte y la arquitectura, no se descuida el estudio de las especialidades típicas del país.

La Fundación ofrece el marco para la vida de los becarios en el Maximilianeum, que se caracteriza principalmente por la variedad de personalidades e intereses de los estudiantes. Las experiencias personales que resultan de esa diversidad no tienen precio.

 
Viaje de estudios a la Toscana